ANTRHOPIC EN LA MIRA: LA ADMINISTRACIÓN TRUMP Y LA RELACIÓN CON EL PENTÁGONO.
- Dani Russo
- 8 jun
- 5 min de lectura
Por qué el conflicto entre Anthropic y el gobierno de Trump revela quién manda realmente en la era de la inteligencia artificial.

Una empresa privada de Silicon Valley le dijo "no" al ejército más poderoso del mundo. No fue un gesto simbólico: fue un rechazo formal, documentado, a dos demandas concretas. Y desencadenó una crisis que terminó en los tribunales, en el Congreso de EE.UU. y como ciudadanos, usuarios y habitantes de este mundo de hoy nos obliga a preguntarnos: ¿quién decide, en realidad, para qué se usa la inteligencia artificial más avanzada de la historia?
¿Qué pasó?
En febrero de 2026, el secretario de Defensa de EE.UU, Pete Hegseth, le entregó un ultimátum a Dario Amodei, CEO de Anthropic —la empresa detrás de Claude, uno de los modelos de IA más avanzados del mercado. La exigencia era clara: acceso irrestricto a Claude para "todos los usos lícitos". O firmaban, o perdían el contrato de 200 millones de dólares con el Pentágono y quedaban marcados como "riesgo de cadena de suministro" —una etiqueta que hasta ese momento solo se había usado para adversarios extranjeros como Rusia o China.
Amodei publicó su respuesta ese mismo día. La frase central fue esta: "No podemos en conciencia acceder a su pedido." (1)
Fue el comienzo de una disputa que forzó a Trump a firmar una orden ejecutiva de emergencia, arrastró el caso a los tribunales federales y abrió uno de los debates más importantes —y menos discutidos públicamente— de la era de la IA: ¿puede una empresa privada ponerle límites éticos al Estado?
Las dos líneas rojas
Anthropic no se negó a trabajar con el ejército. De hecho, Amodei aclaró en su declaración que Claude ya operaba en redes clasificadas del gobierno, en los laboratorios nucleares nacionales y en misiones de inteligencia. La empresa fue, según sus propias palabras, "la primera compañía de IA de frontera en desplegar modelos en las redes clasificadas del gobierno de EE.UU."
El problema era con dos usos específicos que el Pentágono quería habilitar y que Anthropic se negó a permitir.
El primero: la vigilancia masiva de ciudadanos. El Departamento de Defensa quería usar Claude para analizar datos comerciales de ciudadanos estadounidenses en masa —movimientos, navegación web, asociaciones— sin orden judicial. ¿Es eso legal? Sorprendentemente, no hay una ley que lo prohíba de forma explícita. La legislación sobre vigilancia fue escrita cuando espiar significaba pinchar un teléfono o interceptar un mail. Nadie legisló pensando en una IA capaz de ensamblar automáticamente millones de datos dispersos en un retrato completo de una persona, en tiempo real, a escala industrial (2). Que algo no esté prohibido no lo hace inocuo. Amodei lo resumió con precisión: "En la medida en que esa vigilancia es actualmente legal, es solo porque la ley no ha alcanzado todavía las capacidades de la IA."
El segundo: las armas totalmente autónomas. No los drones con asistencia de IA —esos ya se usan en Ucrania y Anthropic no pone reparos. El límite es otro: las armas que eliminan al humano del proceso de decisión por completo, las que seleccionan y atacan objetivos sin que ninguna persona apriete un gatillo. La posición de Amodei fue técnica, no filosófica: los modelos de IA actuales simplemente no son suficientemente confiables para tomar decisiones letales sin supervisión. Un error en un sistema autónomo no es un bug. Es un muerto (3).
La represalia
La respuesta del gobierno fue inmediata y, según un juez federal, también ilegal. Trump ordenó a todas las agencias federales "cesar inmediatamente" el uso de productos de Anthropic. Hegseth la declaró un riesgo para la seguridad nacional —la misma etiqueta reservada para adversarios como Rusia o China, nunca antes aplicada a una empresa estadounidense. El Pentágono amenazó incluso con invocar la Defense Production Act para forzar por ley la eliminación de los límites éticos.
Aquí apareció una contradicción que el propio Amodei señaló públicamente: si Anthropic es un "riesgo de seguridad nacional", ¿cómo puede simultáneamente ser "esencial para la seguridad nacional"? Son dos afirmaciones que no pueden ser ciertas al mismo tiempo. Un juez federal en California estuvo de acuerdo: en marzo de 2026 bloqueó la designación, determinando que el gobierno había actuado de forma retaliativa y violado los derechos constitucionales de la empresa (4).
Y mientras tanto, OpenAI firmó
El contraste más incómodo de esta historia involucra a OpenAI, el rival más conocido de Anthropic. Cuando Trump baneó a Anthropic, el Pentágono anunció de inmediato un contrato equivalente con OpenAI, que sí accedió a trabajar sin las restricciones que Amodei rechazó (5).
OpenAI luego matizó su posición bajo presión pública y renegoció el contrato para incluir cláusulas que, en teoría, limitan el uso para vigilancia doméstica. Pero una profesora de derecho de la Universidad George Washington lo puso en perspectiva sin rodeos: "OpenAI puede poner lo que quiera en el contrato. El Pentágono va a usar la tecnología para lo que considera lícito. La mayoría de las veces, las empresas no pueden detener al Pentágono." (5)
Lo que esto revela es simple y perturbador: los límites éticos de la IA más poderosa del mundo no están en la ley. Están en la disposición de sus creadores a decir que no. Y aún así y todo, la desición será discrecionalmente tomada por el gigante occidental: Estados Unidos.
El caso argentino: la apuesta contraria
Mientras Anthropic traza líneas rojas y la ONU debate sin decidir, el gobierno de Javier Milei ensaya una respuesta completamente diferente: ningún límite.
En junio de 2026, Milei publicó una columna en el Financial Times proponiendo que Argentina se convierta en "el territorio más desregulado del mundo" para inteligencia artificial. Su ministro Federico Sturzenegger presentó al Congreso la reforma societaria más profunda desde 1972, que habilita lo que denominan "corporaciones no humanas": empresas operadas por algoritmos, sin empleados ni gerentes humanos, con responsabilidad limitada (6). El régimen —llamado "Súper RIGI"— apunta específicamente a empresas de IA aplicada a defensa, vigilancia, drones autónomos y ciberseguridad.
El timing no es casual. Dos semanas antes de que ingresara el proyecto, Peter Thiel —cofundador de Palantir, la empresa de análisis de datos que trabaja con agencias de inteligencia de varios países— visitó la Casa Rosada (7). Un especialista en derecho tecnológico consultado por Infobae señaló que "el proyecto no cierra legalmente". Eso, en el contexto de esta historia, no es un detalle menor: es la diferencia entre una política de Estado y una invitación abierta para que vengan a operar sin demasiadas preguntas las mismas tecnologías que el Pentágono quiso usar y Anthropic rechazó.
Fuentes
(1) Dario Amodei, "Statement from Dario Amodei on our discussions with the Department of War", Anthropic, 26 de febrero de 2026. https://www.anthropic.com/news/statement-department-of-war
(2) Tate Ryan-Mosley, "Is the Pentagon allowed to surveil Americans with AI?", MIT Technology Review, 6 de marzo de 2026. https://www.technologyreview.com/2026/03/06/1134012/is-the-pentagon-allowed-to-surveil-americans-with-ai/
(3) Congressional Research Service, "Pentagon-Anthropic Dispute over Autonomous Weapon Systems", Congreso de EE.UU., 2026. https://www.congress.gov/crs-product/IN12669
(4) "Judge blocks Pentagon's effort to 'punish' Anthropic by labeling it a supply chain risk", CNN Business, 26 de marzo de 2026. https://www.cnn.com/2026/03/26/business/anthropic-pentagon-injunction-supply-chain-risk
(5) "OpenAI announces Pentagon deal after Trump bans Anthropic", NPR, 27 de febrero de 2026. https://www.npr.org/2026/02/27/nx-s1-5729118/trump-anthropic-pentagon-openai-ai-weapons-ban
(6) "Milei propone 'corporaciones no humanas' operadas por IA", El Economista, junio de 2026. https://eleconomista.com.ar/politica/javier-milei-financial-times-propone-dejar-regulacion-ia-crear-corporaciones-humanas-n95505
(7) "El 'súper-RIGI' de Milei buscaría el desembarco de Palantir de Peter Thiel", elDiarioAR, junio de 2026. https://www.eldiarioar.com/politica/super-rigi-milei-buscaria-desembarco-palantir-peter-thiel-empresas-tecnomilitares-ee-uu_1_13204479.html



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