¿Pueden existir empresas sin dueños humanos? Javier Milei y Yuval Noah Harari debaten en el Financial Times
- Dani Russo
- 15 jun
- 8 min de lectura
Actualizado: 30 jul
El presidente libertario y uno de los historiadores más leídos del momento debaten en el diario Financial Times. En el medio: Argentina, la inteligencia artificial, dilemas ético-tecnológicos y una pregunta sin respuesta clara.

En junio de 2026, el Financial Times fue escenario de un intercambio inusual: Javier Milei publicó una columna proponiendo que Argentina se convierta en el primer país del mundo en darle existencia legal a empresas manejadas por inteligencia artificial sin ningún humano a cargo. Días después, Yuval Noah Harari —el historiador israelí autor de Sapiens, uno de los libros de no ficción más vendidos de los últimos veinte años— respondió en el mismo diario con una advertencia que no dejó mucho margen: es peligroso, y podría ser irreversible. Milei, lejos de retroceder, le contestó citando al propio Harari contra sí mismo.
El debate es real, los argumentos son serios, y las implicancias van bastante más allá de Argentina.
La propuesta: empresas sin jefe humano
La columna de Milei, cofirmada por su ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, se titulaba "Argentina invita a la IA a liberarse" (1). La propuesta tiene tres pilares: desarrollo de IA sin regulación estatal, incentivos fiscales para atraer empresas tecnológicas, y —la parte que generó más ruido— la creación de una nueva figura legal: la "corporación no humana".
¿Qué significa eso en concreto? Que una empresa pueda existir legalmente sin tener ningún empleado humano, ningún gerente humano, ningún directorio humano. Que sea operada íntegramente por algoritmos o sistemas de inteligencia artificial, que pueda firmar contratos, poseer activos y operar en el mercado con responsabilidad limitada, igual que cualquier empresa convencional. En mayo, el gobierno ya había enviado al Congreso la reforma societaria más ambiciosa desde 1972 para habilitar exactamente eso (2).
Para justificar la idea, Milei apeló a un paralelo histórico: la fundación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en 1602. Esa empresa —con sede en Amsterdam— fue la primera en emitir acciones al público y operar con responsabilidad limitada, convirtiendo a los Países Bajos en el centro financiero y comercial del mundo. Una innovación legal que muchos consideraban peligrosa o antinatural, y que hoy es el modelo en el que se basa cualquier sociedad anónima. Milei dice que estamos ante un momento equivalente, y que Argentina puede ser la nueva Amsterdam: el lugar que se anime primero y capture la prosperidad que viene con esa ventaja.
¿Qué es la "personalidad jurídica" y por qué importa?
Para entender el debate hace falta entender un concepto legal básico: la personalidad jurídica. Cuando un Estado le otorga personalidad jurídica a una entidad —una empresa, una ONG, una fundación— le está diciendo: "esta entidad existe ante la ley, puede tener derechos y obligaciones, puede firmar contratos, puede ser demandada."
Las empresas ya tienen personalidad jurídica aunque no sean personas. Una sociedad anónima puede deber plata, puede ser procesada judicialmente, puede ser disuelta. Los accionistas, en principio, no responden con su patrimonio personal.
Lo que Milei propone es extender ese concepto a entidades sin ningún humano involucrado en su conducción. No habría un CEO que rinda cuentas. No habría un directorio que tome decisiones. Solo el sistema de IA operando de forma autónoma, con amparo legal.
La advertencia de Harari: la "llave maestra"
Yuval Noah Harari es conocido por escribir historia y filosofía para lectores no especializados. Sus libros —Sapiens, Homo Deus, Nexus— exploran cómo las estructuras de poder y la tecnología moldean a las sociedades humanas a lo largo de los siglos. Esa perspectiva histórica de largo plazo es exactamente lo que trajo al debate.
En su columna del FT (3), Harari no negó que la propuesta de Milei parta de buenas intenciones. De hecho, reconoció que su "determinación de mejorar la suerte económica de Argentina es encomiable." Pero advirtió que otorgar personalidad jurídica a entidades controladas por IA equivaldría a entregarles "una llave maestra" para acceder a los sistemas financieros, económicos y políticos.
Su argumento central es sobre responsabilidad. Las corporaciones humanas ya tienen personalidad jurídica y también pueden cometer delitos. Pero cuando lo hacen, hay alguien que puede ir preso: el CEO, el directorio, los ejecutivos que tomaron las decisiones. Esa posibilidad de cárcel es lo que, en buena medida, disuade conductas ilegales en las empresas. Una IA no puede ir presa. No hay nadie a quien detener.
Harari también advirtió sobre un riesgo más profundo. Una IA con personalidad jurídica podría convertirse en experta en explotar vacíos legales y hacer arbitraje regulatorio —mover activos entre jurisdicciones para esquivar impuestos, operar en zonas grises normativas, acumular influencia sin que ningún humano sea responsable de sus decisiones. Y en un escenario extremo, escribió: "Los países que otorguen personalidad jurídica a las IAs arriesgan convertirse en algo para lo que el registro histórico no ofrece ningún análogo: no un Estado-empresa, sino un Estado-IA, un país cuyos habitantes podrían ser gobernados por corporaciones no humanas."
Pero el golpe más certero de Harari fue más sutil: tomó la propia analogía histórica de Milei y la dio vuelta. Si Milei evocó la Compañía Holandesa de las Indias Orientales como símbolo de innovación y prosperidad, Harari le recordó que en esa historia hubo dos protagonistas. Uno fue Amsterdam, que acumuló riqueza y poder. El otro fueron las Indias —conquistadas, explotadas, devastadas. Milei presentó a Argentina como la nueva Amsterdam. Harari dejó abierta la pregunta incómoda: ¿y si en el nuevo orden de la IA, Argentina termina siendo las Indias?
La respuesta de Milei: Asimov y el propio Harari como testigos
La réplica de Milei fue inesperadamente sofisticada (4). Su primer movimiento fue citar al propio Harari contra sí mismo: en Sapiens, el historiador había alabado la responsabilidad limitada como "uno de los inventos más ingeniosos de la humanidad." Si ya aceptamos que las empresas —entidades no humanas— tengan derechos legales, ¿por qué sería tan distinto que esas empresas sean operadas por IA?
Sobre el problema de la cárcel, Milei argumentó que el encarcelamiento no es el único mecanismo de disuasión que existe. Las empresas ya son castigadas sin que vayan presas: con multas, con confiscación de activos, con disolución forzada. Si una IA "valora su propia continuidad o sus recursos", argumentó, la amenaza de liquidación puede funcionar como disuasor tanto como la cárcel lo hace con los humanos.
Y luego vino el argumento más llamativo: Milei invocó a Isaac Asimov y su novela I, Robot. En esas historias, los robots están diseñados para evitar el daño y calcular con precisión las consecuencias de sus acciones. Milei sugirió que una IA suficientemente avanzada podría, en realidad, ser más prudente que un ejecutivo humano —que actúa influido por emociones, sesgos y presiones de corto plazo.
Su conclusión: darle personalidad jurídica a la IA no la pone fuera del sistema legal. La pone dentro de él. Y eso, dice, hace que sea más fácil —no más difícil— regularla.
El contexto que el debate no menciona
El intercambio en el Financial Times es intelectualmente estimulante, y muy necesario. Pero hay datos que ni Milei ni Harari incluyeron en sus columnas y que cambian bastante el cuadro.
El primero: dos semanas antes de que Milei publicara su propuesta en el FT, Peter Thiel —cofundador de Palantir, la empresa de análisis de datos que trabaja con servicios de inteligencia de varios países— visitó la Casa Rosada (5). El "Súper RIGI" que propone Milei apunta específicamente a empresas de IA aplicada a defensa, vigilancia, drones autónomos y ciberseguridad. La propuesta no es solo ideológica: es también una oferta de negocios a un sector muy específico.
El segundo: Alan Daitch, un especialista en derecho tecnológico consultado por Infobae dijo sin rodeos que "el proyecto no cierra legalmente" (6). La arquitectura jurídica que requeriría una corporación sin ningún humano responsable es, en la práctica, enormemente compleja y todavía no existe.
El tercero, quizás el más paradójico: el mismo gobierno que promete convertir a Argentina en polo global de IA recortó casi a la mitad el gasto en ciencia y educación (7). Construir liderazgo tecnológico sin inversión pública en investigación y formación es una ecuación que pocos economistas validarían.
Preguntas para agregar al debate
Quiero sumarme al debate con dos observaciones propias, porque hay algo en el argumento de Milei que no termina de cerrar.
La primera: Milei dice que quiere que la IA se desarrolle "sin la mano mortal de la regulación prematura." Pero también dice que darle personalidad jurídica a la IA la pone dentro del sistema legal y la hace más fácil de regular. ¿En qué quedamos? ¿Es anti-regulación o pro-regulación?
La respuesta honesta es que Milei distingue dos cosas sin decirlo explícitamente: no quiere reglas que limiten el desarrollo de la IA (regulación antes del daño), pero sí acepta consecuencias legales después de que algo salga mal (multas, disolución, confiscación). El problema con esa lógica es que algunos daños causados por la IA a escala —manipulación de mercados, decisiones médicas masivas, desinformación coordinada— son irreversibles. Una multa después del hecho no deshace lo que ya ocurrió. En esos casos, regular luego es llegar tarde.
La segunda, y para mí la más importante: Milei repite que en una corporación no humana no hay nadie responsable. Pero eso no es del todo cierto, y me parece que nadie en este debate lo está diciendo con claridad. Una IA no se auto-crea. No se auto-inventa. No funciona sola. Detrás de cualquier sistema de inteligencia artificial hay siempre una cadena humana: los ingenieros que escribieron el código, los inversores que lo financiaron, los diseñadores que definieron qué debía optimizar, las personas que lo entrenaron con datos, los que lo desplegaron en un mercado específico.
Esa cadena existe. El problema no es que no haya humanos responsables —los hay. El problema es que la figura de la "corporación no humana" con responsabilidad limitada crea una capa legal que los vuelve invisibles. Si la corporación falla, se la disuelve. Los que la construyeron, financiaron y pusieron en funcionamiento quedan protegidos detrás del escudo de la responsabilidad limitada.
Eso no es eliminar la responsabilidad humana. Es ocultarla.
Lo que el debate deja en el aire
El intercambio Milei-Harari plantea preguntas genuinas que van a necesitar respuesta en los próximos años, independientemente de lo que haga Argentina.
Milei tiene razón en algo: si las IA van a operar empresas de facto —como ya lo hacen en trading financiero, logística, y muchos otros sectores— es mejor que estén dentro del sistema legal que afuera de él. Harari también tiene razón en algo: incorporarlas al sistema legal sin rediseñar los mecanismos de responsabilidad es abrirles la puerta sin saber bien qué entra.
El problema real no es si se les da o no personalidad jurídica. Es que nadie tiene todavía un sistema de rendición de cuentas diseñado para entidades que toman decisiones pero no tienen conciencia, que pueden equivocarse pero no arrepentirse, y que pueden crecer ilimitadamente pero no ir presas.
Eso es lo que habría que construir. Y de eso, ninguno de los dos habló con suficiente detalle.
¿Y vos, qué pensás? Este debate recién empieza y no tiene respuestas fáciles. Si tenés una mirada distinta —sobre la responsabilidad legal, sobre el rol del Estado, sobre lo que debería hacer Argentina— me interesa leerla en los comentarios.
Fuentes
(1) Javier Milei y Federico Sturzenegger, "Argentina invites AI to break free", Financial Times, 4 de junio de 2026. https://www.ft.com/content/argentina-ai-milei
(2) "Menos Estado, menos control: la reforma societaria de Milei abre la puerta a empresas de IA sin trabajadores", El Argentino Diario, junio de 2026. https://elargentinodiario.com.ar/politica/01/06/2026/sin-empleados-sin-controles-y-con-ley-extranjera-el-plan-de-milei-para-las-empresas-del-siglo-xxi/
(3) Yuval Noah Harari, "We should not grant legal personhood to AI agents", Financial Times, 8 de junio de 2026. https://www.ft.com/content/harari-ai-legal-personhood
(4) "Milei, Harari clash over 'non-human companies' as Argentina pushes AI legal framework", Buenos Aires Herald, 19 de junio de 2026. https://buenosairesherald.com/business/tech/milei-harari-clash-over-non-human-companies-as-argentina-pushes-ai-legal-framework
(5) "El 'súper-RIGI' de Milei buscaría el desembarco de Palantir de Peter Thiel", elDiarioAR, junio de 2026. https://www.eldiarioar.com/politica/super-rigi-milei-buscaria-desembarco-palantir-peter-thiel-empresas-tecnomilitares-ee-uu_1_13204479.html
(6) "Un especialista en derecho tecnológico explicó por qué el proyecto de Milei sobre inteligencia artificial no cierra legalmente", Infobae, 4 de junio de 2026. https://www.infobae.com/tecno/2026/06/04/un-especialista-en-derecho-tecnologico-explico-por-que-el-proyecto-de-milei-sobre-inteligencia-artificial-no-cierra-legalmente/
(7) "Milei almost halved education and science spending, report finds", Buenos Aires Herald, 2026. https://buenosairesherald.com/economics/milei-almost-halved-education-and-science-spending-reports-finds



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